Hoy el newsletter me agarra un poco cansado, pero no por eso voy a dejarlo de lado. Al contrario, también es «humano» escribir cuando no todo es perfecto. Después de todo, lo perfecto no existe, y está bien así.

Vengo de un par de semanas movidas, más que nada generando contenido, haciendo ajustes en los cursos, promocionando descuentos, cuotas y cosas así. Se ve que de repente vino el «cyber nosequé» y hay que salir a hacer todo ya. Todo esto, sumado a lo que ya tenía en mente y estaba avanzando.

Como se juntó todo, estos días me sentí un poco spam. Es lo que más me cuesta, lo que más reniego de dedicarme a enseñar. Sí, la venta, dicho de manera directa y clara. Es como un mal necesario, ¿no?

A veces quiero poner todo en pausa, no publicar nada, no mandar mails, no hacer nada de nada. Porque no quiero ser molesto ni pesado, no quiero ser insistente, no me gusta estar encima de estos temas que siento demasiado comerciales. Como que me agarra mi costado «artista», renegado del sistema, y me quiero esconder a sacar fotos, hablar de fotografía con quien quiera, y nada más…

Pero después me calmo, jeje.

Pienso más en frío y me acuerdo por qué hago esto. Sí, es mi trabajo, no lo voy a negar. Pero también es lo que busco desde hace mucho tiempo, y me refiero a ese objetivo que tengo de contagiar a otros todo lo bueno que me dio la fotografía a mí. Porque sé (con pruebas) que también eso le va a hacer bien a muchas más personas. Tengo una gran cantidad de alumnos que descubrieron un mundo nuevo a partir de la fotografía. Los conozco con nombre y apellido, y estoy seguro de que hay más.

Pero no me refiero ni siquiera al hecho de que tengan mejores fotos, no. Me refiero a que saber fotografía, para mí, es abrir los ojos de una manera que antes no podíamos. Es ver más, mejor, no solo en lugares nuevos donde viajamos, sino también mirar con otros ojos lo cotidiano, lo del día a día.

Así como saber de vinos nos puede permitir disfrutar más de una copa, saber fotografía nos permite disfrutar más todo lo que vemos. Incluso sin necesidad de sacar fotos… ni gastar plata en una buena botella. Es algo que queda para siempre. Y las fotos, en realidad, son la consecuencia material de lo mejor que nos da la fotografía.

Por eso… ¿cómo no voy a insistir? Si me quedo callado, si no ofrezco a los demás la posibilidad de aprender fotografía, capaz a algunos no les llegue por otro lado, capaz se pierdan esta oportunidad de ver las cosas como la fotografía nos permite. Por supuesto que pueden aprender de otros, pero si lo sigo haciendo es porque todo el tiempo recibo comentarios de agradecimiento espontáneos por los cursos, algo bueno habrá. Y, aunque eso no salve el mundo, me parece un lindo granito de arena…

Bueno, se me hizo largo, perdón. Siempre digo que soy de pocas palabras, hasta que se trata de hablar de fotografía. Tengo mis razones.

Espero que haya servido de algo y que no sea solo un spam para vos…

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